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El Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) puede identificarse en los menores cuando son demasiado inquietos o muy tranquilos, pues son las dos vertientes del trastorno, informó Julieta Bonilla.
La presidenta del Colegio de Profesionales de Psicología de Mexicali agregó que las dos vertientes del TDAH son: predominantemente impulsivo e hiperactivo y predominantemente desatento. La primera vertiente se caracteriza porque los niños no entienden las consecuencias de sus actos y aunque reconoce que hay reglas, no las respeta. Esto quiere decir que aunque le digan que no haga una cosa o se comporte de tal forma, no va a obedecer y hará lo contrario, porque es lo que quiere hacer en ese momento, es algo que no puede evitar, explicó.
El comportamiento de un niño con TDAH impulsivo e hiperactivo, se caracteriza además por moverse constantemente, hacer berrinches y tomar objetos cuando le anticipan que no lo haga.
En la segunda vertiente, o de desatención, el niño se presenta tranquilo, no sigue las instrucciones y no aprovecha adecuadamente el conocimiento, lo que puede confundirse con flojera o poco interés para aprender.
En cualquiera de los casos el trastorno puede identificarse a partir de los 5 años, cuando el niño sale del seno familiar y se incorpora al plano escolar.
Como trastorno tiene una base biológica, pero también conductual, donde ya está comprobado que el cerebro tiene una forma diferente de organización con áreas menos maduras.
Hasta la década de los 80 el trastorno no era conocido, no se identificaban síntomas y la definición era la de una lesión cerebral mínima y fue en los años 90 cuando se definieron las vertientes.
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