|
Los adultos jóvenes que fueron concebidos por fertilización in vitro (FIV) son estadounidenses con buena salud física general, aunque con tasas elevadas de ciertos problemas mentales, según un nuevo estudio. El trabajo, publicado en Fertility and Sterility, siguió a la primera generación de niños estadounidenses concebidos por FIV. Todos nacieron entre 1981 y 1990, dentro del programa de la Escuela de Medicina Eastern Virginia donde, en 1981, nació el primer bebé de probeta de Estados Unidos. Según el equipo del doctor Sergio Oehninger, existen "preguntas pendientes" sobre los efectos potenciales de la FIV en la salud de los niños. Las evidencias sugieren que aún los estadios más precoces del desarrollo embrionario afectarían el riesgo que tiene una persona de sufrir varias enfermedades crónicas en su vida. Dado que esas etapas varían en los niños concebidos por FIV, eso, en teoría, modificaría los riesgos. Además, los nacimientos por FIV suelen ser múltiples, lo que aumenta la posibilidad de tener un parto prematuro y con bajo peso, y afecta negativamente el desarrollo de esos niños. Pero el equipo halló que los adultos jóvenes que habían sido concebidos por FIV eran en general "sanos y estaban bien adaptados". Sin embargo, tenían altas tasas de ciertas enfermedades psicológicas, como trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), depresión y atracones de alcohol. Dos tercios de los 173 participantes entrevistados, de 18 a 26 años, dijeron que alguna vez les habían diagnosticado una enfermedad física o mental. Las más comunes eran trastornos psiquiátricos, problemas de visión, asma o alergias. El porcentaje de participantes que dijo que alguna vez le habían diagnosticado TDAH superó el valor normal, el 27 por ciento, a diferencia de la prevalencia del 3 al 5 por ciento estimada para la población infantil de Estados Unidos. La tasa de depresión también fue elevada, alcanzando casi el 16 por ciento, comparado con menos del 13 por ciento esperado para los menores de 25 años, explicó el equipo. Por otro lado, los participantes que habían sido concebidos por FIV tenían menos factores de riesgo de enfermedades físicas crónicas que el joven estadounidense promedio. Por ejemplo, eran menos propensos a fumar y tendían a hacer más ejercicio que otros adultos de su edad, según la encuesta de salud nacional realizada entre 1999 y el 2004. Sólo el 14 por ciento del grupo fumaba, a diferencia del 39 por ciento de los adultos jóvenes de la población general. Y el 92 por ciento dijo que hacía por lo menos ejercicio de intensidad moderada, comparado con el 61 por ciento de la muestra nacional. El equipo escribió que se necesitan estudios de seguimiento del bienestar de la población concebida por FIV. Este tipo de investigación, agregó, debería analizar las causas potenciales de todos los problemas de salud. FUENTE: Fertility and Sterility, online 17 de febrero del 2010
|