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Los psicólogos en contra de la medicación |
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“¡Quiero mi Focusín!” gritaba Bart, el irreverente protagonista de “Los Simpson”. En uno de los capítulos de la serie animada estadounidense, en “Daniel el travieso moderno” comienza a tomar una droga denominada comercialmente “Focusín” después de que sus maestros de escuela le recomendaran la medicación para mejorar su rendimiento en clase.
En 2007, un grupo numeroso de psicólogos argentinos lanzó un documento titulado “Consenso de expertos del área de la salud sobre el llamado Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad”. Allí denunciaron la liviandad con que se prescriben psicofármacos a niños (con la excepción de menores de 6 años), simplificando los trastornos infantiles y desatendiendo cuestiones de mayor profundidad.
“Nos hemos encontrado con niños en los que se diagnostica ADD (o ADHD) cuando presentan cuadros psicóticos, otros que están en proceso de duelo o han sufrido cambios sucesivos (adopciones, migraciones, etc.) o es habitual también este diagnóstico en niños que han sido víctimas de episodios de violencia, abuso sexual incluído” señalan los psicólogos.
La medicación, sostienen los expertos, promete una modificación conductual. Sin embargo, sólo se frenan manifestaciones del niño pero no se cambia el entorno ni se indaga en su psiquis, sus angustias y temores.
Más adelante, advierten: “Tampoco se ha tomado en cuenta la gran contradicción que se genera entre los estímulos de tiempos breves y rápidos a los que los niños se van habituando desde temprano con la televisión y la computadora, donde los mensajes suelen durar unos pocos segundos, con predominio de lo visual y los tiempos más largos de la enseñanza escolar centrada en la lectura y la escritura a los que el niño no está para nada habituado”.
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