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La escuela no solamente es el lugar donde los niños aprenden las destrezas académicas básicas. También en la escuela conocen a la mayoría de sus amigos, aprenden destrezas sociales y desarrollan actitudes hacia la vida, hacia los demás y hacia sí mismo. Sin embargo, muchos niños con el diagnóstico del DA o con estilos diferentes de aprendizaje encuentran en la escuela un lugar de decepciones, fracasos y frustraciones. Éste es el lugar donde fracasan ante los ojos de los compañeros, los maestros, y los padres, y ante ellos mismos. A menudo, sus experiencias en la escuela lastiman la autoestima en vez de fortalecerla. No es de extrañarse entonces que los padres se sientan desilusionados, insatisfechos y frustrados por la forma en que el niño es tratado en la escuela. Por ejemplo, los padres pueden sentir que los maestros no hacen lo suficiente para ayudar a sus hijos. Lamentablemente, pueden perder de perspectiva el hecho de que el maestro es responsable de la educación y de la disciplina de un grupo numeroso de estudiantes, todos con características y necesidades diferentes. Tiene, además, la responsabilidad de cumplir con las directrices de la escuela y tomar en consideración los planteamientos de otros padres. Armonizar todas estas exigencias no es tarea fácil, sobre todo cuando la mayoría de los maestros no ha recibido un adiestramiento formal acerca del DA y otras dificultades en el desarrollo de los niños, ni disponen en la propia escuela de los servicios de asesoramiento por personal especializado. Por otro lado, a menudo los maestros también se sienten desilusionados, desanimados y frustrados. Ellos pueden sentir que los padres no hacen lo suficiente para enseñarle una buena disciplina al niño en el hogar y que algunos de ellos usan el diagnóstico del DA para excusar o justificar su conducta, o para conseguir un trato especial para su hijo en la escuela. Estas visiones de ambas partes, muchas veces erróneas, los llevan a culparse unos a otros y, claro está, obstaculizan una comunicación efectiva entre los padres y los maestros. Cuando esto ocurre, es muy natural sentirse incapaz y eventualmente dejar de ayudar al niño. No se puede caer en la trampa de culpar y establecer una relación de adversarios. No importa los errores que se cometan, siempre hay tiempo para practicar el perdón y mejorar la comunicación. Un programa escolar adecuado puede ayudar a los estudiantes con el DA, o con estilos diferentes de aprendizaje, a aminorar sus dificultades y a lidiar mejor con ellas. Además, puede ayudar a prevenir o reducir muchos de los riesgos emocionales, sociales y académicos presentes en estos estudiantes. Es necesaio recordar que la mayoría de los maestros en el sistema escolar son personas sensibles, capaces y dedicadas a sus estudiantes, que no han recibido ni el adiestramiento ni el apoyo administrativo necesario para manejar con mayor efectividad a los estudiantes que son diferentes. Los maestros deben recibir el respeto de todos nosotros, pues su labor es compleja. ¿Qué características deben tener los maestros? Los maestros capacitados para enseñar a los niños con el DA son aquellos que, además de conocer sobre la condición y aceptarla como una capacidad disminuida para autorregularse, tienen la disposición de ayudar y el compromiso de trabajar en equipo con los padres y los profesionales que atienden al niño. Son maestros organizados y firmes, pero con la sensibilidad necesaria para expresar cariño al estudiante y apreciar cómo se sienten sus padres y él. Asumen responsabilidad por el manejo del comportamiento en el salón, sin acosar a los padres con quejas continuas, pero manteniendo una comunicación efectiva con éstos. Saben distinguir entre los momentos en los que es necesario ser estrictos y los momentos en que el acercamiento a las dificultades del niño requiere flexibilidad. Son creativos e imaginativos, por lo que no vacilan en desarrollar clases amenas y estimulantes. Son maestros de vanguardia que aceptan retos y enseñan utilizando las nuevas teorías del aprendizaje. Además, saben practicar el perdón. Ver artículos sobre escuela y TDAH
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