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III CONGRESO NACIONAL TDAH
April 22 - 24, 2010
SE CELEBRA EN EL PALACIO DE CONGRESOS Y EXPOSICIONES DE GRANADA

Seminario sobre TDAH. III taller para docentes.
June 25 - 26, 2010
25 y 26 de Junio Teatro Municipal del viejo Consejo Calle: 9 de julio 512, San Isidro San Isidro, Argentina VALOR DE LA ENTRADA $ 20 CUPO LIMITADO

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Trastornos asociados
 Los niños con un Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), se comportan persistentemente con desatención y/o hiperactividad-impulsividad, que es más frecuente y grave que lo observado habitualmente en niños de su misma edad. Estos problemas tienen que ser crónicos, es decir, que deben haber aparecido antes de los 7 años de edad. También deben ser generalizados y producirse por lo menos en dos situaciones (por ejemplo: en la casa y en la escuela).
 
Los niños con TDAH suelen tener algunas dificultades en todas las áreas, pero con diferente intensidad. Algunos niños y adolescentes presentarán desatención, otros desatención e hiperactividad o impulsividad, y algunos presentarán las tres dificultades: desatención, hiperactividad e impulsividad. Sin embargo, no es necesario que manifiesten las tres.
 
Un niño puede estar relajado, incluso hipoactivo, y tener un TDAH, si muestra desatención o distraibilidad. Muchos clínicos piensan que el niño o adolescente debe ser hiperactivo para poder aplicar el diagnóstico de TDAH; son muchos los sujetos que no son diagnosticados adecuadamente.

Cuando un padre tenga un niño distraído, inquieto e impulsivo, no debe pensar inmediatamente que su hijo tiene un TDAH; lo recomendable es que lo haga ver por un clínico experimentado para determinar si no sufre de otro trastorno. Una de las causas más frecuentes de la hiperactividad, distraibilidad y/o impulsividad entre niños, adolescentes y adultos, es la ansiedad.

Cuando una persona siente ansiedad no puede quedarse quieta, ni prestar atención, y puede volverse irritable y hablar con brusquedad a los demás. La segunda causa más frecuente de estos comportamientos en cualquier grupo de edad es la depresión.

Como ocurre con los adultos, los niños que están deprimidos pueden estar inquietos y ser incapaces de concentrarse. La tercera causa más frecuente de estas manifestaciones son los trastornos del aprendizaje. En este caso, el niño o el adolescente no termina las tareas de clase, le cuesta hacer los deberes o parece que no escucha.
 
Trastornos asociados

La comorbilidad está presente en cerca de dos terceras partes de los niños con TDAH; incluyen de un 30 a un 50% de trastorno de conducta (TC), de 15 a 20% de trastornos afectivos, y de 20 a 25% de trastorno de ansiedad. El síndrome de Tourette y el trastorno de tics crónico frecuentemente se presentan en estos niños. Esto quiere decir que un niño o adolescente que sufra un trastorno de TDAH puede tener asociadas las patologías mencionadas anteriormente.
 
En los adolescentes también puede aparecer abuso de sustancias. Recientes estimaciones de trastornos de aprendizaje en TDAH los sitúan en un 10 a 25%. Los retrasos del habla y del lenguaje son también comunes.
 
El Ontario Child Health Study encontró que, en niños entre 4 y 11 años, un 53% de los niños y un 42% de las niñas que padecían TDAH tenían al menos otro diagnóstico. Para las edades de 12 a 16 años, la proporción de sujetos con TDAH, y al menos otro diagnóstico, fue de 48% para niños y del 76% para niñas.
 
Los niños que sufren un TDAH tienen varios problemas o patologías asociadas, por lo que en realidad el TDAH es un síndrome, es decir, un conjunto de patologías asociadas.
 
La conducta delictiva o la personalidad antisocial se ve en un 25 a 40% de los adolescentes y adultos remitidos de niños con TDAH, especialmente en niños con trastornos de conducta tempranos.
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Amhida 5.000 niños con hiperactividad

La Asociación Manchega de Hiperactividad y Déficit de Atención (Amhida) de Ciudad Real presentó la memoria de actividades desarrolladas en este curso 2007-2008 que acaba de finalizar y los proyectos de cara al próximo año.

Amhida se creó con el objetivo de ayudar a familias y niños afectados por el Trastorno de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH), una enfermedad que se inicia en la infancia y que se detecta alrededor de los cinco años de edad caracterizada por las dificultades de atención, hiperactividad y movimiento de los afectados y que en la provincia afecta a alrededor de 5.000 niños en la actualidad.

El psicólogo de la asociación, José Ramón Gómez, explicó que durante este curso se han desarrollado talleres para mejorar y desarrollar las habilidades sociales de los afectados por esta enfermedad, de la misma forma que se ha intentado mejorar y potenciar la autoestima en niños comprendidos entre los cinco y dieciocho años de edad, ampliándose de esta forma el intervalo de edad con el que trabaja dicha asociación.

Igualmente, José Ramón Gómez manifestó la mejoría de los jóvenes con los que trabajan y “la importancia de mantener el contacto con la comunidad educativa y sanitaria, impartiendo cursos a profesores y profesionales sanitarios”. También destacó la importante labor de la escuela de padres, y el esfuerzo de estos por intentar aminorar los efectos de este trastorno de difícil diagnóstico. El psicólogo finalizó su intervención destacando la importancia de un diagnóstico temprano y la importancia de la puesta en marcha de programas por parte de la administración que respondan a las necesidades de todos los afectados y sus familias. De cara al año próximo, seguirán en la misma línea de trabajo intentando atender y evaluar a niños en lista de espera que necesitan su ayuda, una labor que la administración sanitaria no es capaz de ofrecer. Se espera que para 2009 sean trescientas, el número de familias asociadas.

Por otro lado, los presidentes de esta asociación, Julián León y Rocío Alba, destacaron la escasa información existente sobre esta enfermedad y la importancia de la divulgación e investigación para seguir progresando de cara al TDAH. Julián León informó del exitó durante el mes de abril de unas jornadas que gozaron de una gran acogida y de la importancia y la necesidad de ayudas y subvenciones por parte de la Seguridad Social para adquirir los medicamentos que reducen los efectos fundamentalmente académicos, sociales y emocionales que genera esta enfermedad. 

En un año que calificaron como “intenso” en donde uno de los logros más importantes ha sido la apertura en enero de este año de una nueva sede en Puertollano, donde son atendidos actualmente treinta niños.

 
Funcionamiento del Ritalin en el cerebro

Los medicamentos estimulantes como Ritalin funcionan "ajustando" la actividad neuronal en la corteza prefrontal, que es la parte del cerebro responsable de filtrar las distracciones y ayudar a las personas a concentrarse en una tarea, sugirió un nuevo estudio en ratas.

Los investigadores señalaron en la revista Biological Psychiatry que se sabe poco sobre cómo funcionan realmente Ritalin y los fármacos relacionados.

Para investigar el tema, el doctor Craig Berridge, de la University of Wisconsin-Madison, y su colega David Devilbiss adhirieron pequeños electrodos en las neuronas de ratas normales y observaron cómo las diferentes dosis del medicamento afectaban la actividad neuronal.

Las dosis chicas que, en experimentos previos, demostraron mejorar la función cognitiva, aumentaron la capacidad de respuesta de las neuronas individuales dentro de la corteza prefrontal a las señales provenientes del hipocampo, una parte del cerebro que regula la memoria y la emoción.

Y cuando los grupos de neuronas de la corteza prefrontal estaban funcionando en redes bien organizadas, las dosis chicas de Ritalin incentivaron su actividad, aunque suprimieron la de las redes menos organizadas.

Las personas sin problemas de atención están usando cada vez más Ritalin para mejorar su función cognitiva, indicó Berridge, y sus hallazgos muestran por qué el medicamento es útil para este fin, así como también es efectivo en el tratamiento de la mayoría de los casos de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en los niños.

"Tomamos café por los mismos motivos", dijo el experto. "La mayoría de las personas beben café para ayudarse a mantenerse concentrados y estos medicamentos son altamente efectivos para eso. Si estuviesen completamente exentos de riesgo, probablemente se vería un uso mucho mayor", agregó.

No obstante, indicó Berridge, el consumo de este fármaco implica un riesgo de adicción. Comprender cómo funciona podría ayudar a desarrollar medicinas menos riesgosas para tratar los problemas de atención, finalizó el experto.

 
Los profesores deben aprender a detectar los síntomas
Una de las claves para empezar a restar terreno a este trastorno comienza en los colegios. Sin embargo, el pediatra Antonio Vicente reconoce que existe poca información al respecto y que muchas veces los docentes no están preparados para 'diagnosticar' los casos de hipractividad que hay en el aula.
 
Este trastorno no tiene nada que ver con la inteligencia y, por ello, convenientemente tratados, estos escolares pueden llegar a tener buenos rendimientos académicos. Además, la prevalencia de la hiperactividad o los casos de inatención son bastante frecuentes. Así, el pediatra del Hospital de Poniente afirma que «si las estimaciones dicen que entre un 2 y un 5% de los escolares tienen esta patología, eso significa al menos uno o dos niños por aula».

Entre las medidas más eficaces está llevarlos a la primera fila, para evitar las distracciones. Sin embargo, en este punto, Antonio Vicente remarcó la necesidad de que los profesores pongan especial interés en 'descubrir' a esos inatentos que pasan más desapercibidos porque no molestan, pero tampoco atienden a las explicaciones.

La importancia de una detección temprana puede procurar a estos niños una mejor calidad de vida. Actualmente, la mayoría llega al especialista médico con ocho o diez años cuando lo ideal sería adelantarse hasta los cinco o seis. Así, según el pediatra, cuanto antes comience el tratamiento, más posibilidades hay de que los fármacos puedan abandonarse sin riesgos de 'recaída' en la adolescencia. Además, la permanencia de la hiperactividad en la edad adulta provoca problemas más graves como altas tasas de divorcio o más propensión a los accidentes de tráfico o drogodependencias.
 
Pueden llegar a donde quieran con un buen tratamiento

La psicóloga Belén Segovia, ha asegurado hoy que aunque un niño presente este transtorno (TDAH), si está sometido a un buen tratamiento 'puede hacer vida normal y llegar a donde quiera llegar'.

'El pronóstico depende del tratamiento, que es lo que más falla en la mayoría de las ocasiones', ha afirmado en una entrevista con Efe con motivo de su intervención en la sesión del V Congreso de la Fundación Nuevas Claves Educativas, que se celebra desde hoy hasta el próximo miércoles en la Universidad de Deusto.

Según Segovia, la prevalencia actual del TDAH se sitúa entre un 5 ó 7 por ciento de los niños, lo cual indica que habría uno por aula, una tasa 'altísima' y además poco diagnosticada y aún menos tratada, según ha precisado.

Segovia ha definido el TDAH como un trastorno crónico de origen neurobiológico que ocasiona problemas funcionales de impulsividad, hiperactividad y déficit de atención, y ha precisado que no se trata de una lesión sino que son niños 'como cualquier otro en cuanto a inteligencia; tampoco son nerviosos, sólo tienen una pequeña dificultad'.

Estos tres síntomas, que se pueden presentar en algún momento en cualquier persona, revelan un TDAH cuando, además, 'repercuten negativamente en la vida escolar, social y personal de quien los padece y le impiden funcionar en el medio en el que se desenvuelve'.

Ha añadido que se trata de un trastorno psiquiátrico leve, pero con consecuencias 'muy graves' para la vida de una persona porque, con frecuencia, conlleva fracaso escolar, problemas de conducta y comportamientos de riesgo.

Habitualmente se detecta entre los 5 ó 6 años, cuando el niño cursa primero de Primaria y ya se le exige estar sentado y pensar, y el pronóstico está directamente relacionado con 'la prontitud con la que se detecta y con el tratamiento'.

'Si se les trata desde la niñez -ha destacado- se les preservará de conductas problemáticas en la adolescencia y en la juventud, y en la edad adulta tendrán los mismos problemas que el resto de las personas; hay gente muy conocida y muy preparada -ha dicho- con TDAH, y también los hay que no consiguen acabar la Secundaria, todo depende del tratamiento y, también, de la inteligencia'.

Un buen tratamiento, ha explicado, consta de medicación y terapia psicológica para el niño junto a formación para los padres y profesores, quienes deben aprender 'cuál es el trastorno del niño y en que condiciones rinde mejor, porque no todos los afectados necesitan lo mismo, depende de las dificultades concretas de cada uno'.

El mayor fallo que se detecta en el tratamiento consiste en que no se proporcione, ya que, según ha resaltado Segovia, en ocasiones se diagnostica el niño, pero solo se le administra medicación y no se informa a los padres de que el tratamiento psicológico 'además de caro, también es vital'.

Sobre la respuesta de sistema educativo hacia estos niños, esta psicóloga ha mantenido que, por ley, están integrados en las aulas ordinarias y 'eso quiere decir que el sistema educativo debería estar preparado para acogerles, aunque la realidad es, a veces, muy diferente'.

El problema radica en la formación del profesor ya que, según ha explicado, si no conoce el trastorno, puede creer que se trata de niños 'maleducados, vagos y que le quieren tomar el pelo, pero cuando entienden lo que pasa funcionan bien, porque estos niños no requieren nada sofisticado, solo saber que necesitan tiempos diferentes'.

El TDAH, según ha explicado esta experta, se da en cualquier población y sociedad, ya sea rural, urbana, desarrollada o subdesarrollada, y ha existido 'siempre, no es un transtorno moderno -ha añadido- simplemente antes se detectaba menos y ahora lo conocemos mejor'.

Según ha dicho, este trastorno se describió por primera vez hace 150 años y se medica desde hace sesenta.
 
Marcelino García-Noriega
 Marcelino García-Noriega ejerce la pediatría en la sección de neurología infantil. Compagina su consulta en el centro de salud de Sotrondio con su trabajo en el Hospital Valle del Nalón. Es experto en Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), e imparte charlas en los colegios para acercar a los profesores y a los padres a este tipo de problemas, enseñarles a reconocer sus síntomas y a tratarlos.

-¿Cuál es uno de los trastornos psiquiátricos más frecuentes en la infancia?

En la actualidad, el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad es el más común de la infancia y afecta a entre un cuatro y un siete por ciento de niños en edad escolar.
 
-¿Ha proliferado en los últimos años?
 
No hay más casos, lo que ocurre es que se diagnostica más. Siempre hubo niños hiperactivos.
 
-¿Cuáles son los síntomas que presentan los niños con déficit de atención?
 
Primero el déficit de atención donde parecen no escuchar, son fácilmente distraíbles, cometen errores por descuido, no terminan las tareas, se muestran olvidadizos y mal organizados. Segundo la hiperactividad, donde son incapaces de mantenerse sentados, corren constantemente, no pueden jugar tranquilamente y hablan en exceso. Por último la impulsividad, tan implicada en problemas conductuales, donde el niño responde antes de acabar la pregunta, tiene problemas para esperar turno y se entromete o interrumpe la conversación de los demás. Sin embargo, a medida que el niño va creciendo y evolucionando pierde su hiperactividad, que en el adolescente y adulto se internaliza. El déficit atencional se mantiene durante toda la vida.

-¿A qué afecta este trastorno?
 
La falta de atención causa problemas sobre todo en el ámbito escolar. Son tan fácilmente distraíbles que cualquier estímulo, por pequeño que sea, les hace perderse en su propio mundo. No tienen sentido del tiempo y carecen de capacidad de previsión por falta de un lenguaje interno, es decir, tienen dificultad para hablar consigo mismos, reflexionar y razonar. A consecuencia de esto les resulta difícil planificar su vida, el trabajo, el juego o el deporte en grupo. Por eso es tan importante que sus profesores y padres sepan organizarlos, establecerles pautas temporales para lograr que se centren. Estos niños, cuando están haciendo un examen, por ejemplo, se dispersan y comienzan a pensar en otra cosa. Si el profesor sabe detectarlo, se dará cuenta de que el fracaso escolar de algunos de estos estudiantes no se debe a un problema cognitivo, sino a un trastorno en la atención.
 
-¿Es, por tanto, un problema de rendimiento?
 
Sí, y no de conocimiento ni de habilidades. Sí saben las cosas, lo que no saben es cómo utilizarlas o aplicarlas. Te sorprenden constantemente, porque un día lo hacen muy bien y otro fatal, y la explicación más fácil siempre es decir que son vagos. Por ello recomiendo al profesorado enseñar menos y motivar más. En el caso de los niños que además presentan hiperactividad, no controlan sus emociones, siempre dicen lo que piensan y se frustran con facilidad. Todo este movimiento e impulsividad facilita que tengan más problemas de conducta y de relación social.

-¿Y es fácil de detectar?

Curiosamente hay más casos de hiperactividad en los niños que en las niñas, en una proporción de cuatro niños por cada niña. No porque el trastorno sea más frecuente en ellos, sino porque se diagnostica con más facilidad. Las niñas son menos inquietas; pueden padecer un trastorno por déficit de atención e hiperactividad sin que sea perceptible precisamente por eso. Lo mismo sucede en los niños que son más tranquilos y despistados, que no molestan y pasan más desapercibidos. Otra de las dificultades que se plantea es que el niño va cambiando en su maduración neurológica y, además, el abanico que va desde la normalidad hasta lo que ya es un trastorno es muy amplio. En la sociedad en la que vivimos, en pleno movimiento, todos sufrimos un poco la hiperactividad. Incluso podemos reconocer rasgos en nuestra conducta que se parezcan a estos trastornos, como la falta de atención. Sin embargo, hay que saber distinguir cuándo esto es algo puntual o cuándo supone un problema. Siempre digo que en estos casos hay que tener mucho oído clínico para detectar el trastorno e indagar para saber con certeza qué problemas presenta.
 
-¿En qué deriva este trastorno en la edad adulta?

Normalmente se compensa o adapta de alguna u otra forma, aunque hay un cinco por ciento, o quizás más, que puede desembocar en conductas de riesgo, como conflictos con familiares y amigos o consumo de drogas. También es frecuente en los adultos hiperactivos que cambien con frecuencia de trabajo, de pareja y que tengan accidentes de tráfico, porque suelen conducir con gran impulsividad.
 
-¿En qué aspectos insiste en sus charlas escolares?
 
Uno de los puntos en los que me gusta hacer hincapié es que no todos los casos deben tratarse con fármacos. Los pediatras están bien formados y no medican a la ligera. Antes de adoptar esta medida hay que recurrir a otros métodos, como por ejemplo terapias cognitivo conductuales. La familia y el colegio juegan un papel fundamental. Cuando ves que el caso ya es serio o grave y necesita un refuerzo adicional a la terapia es cuando tienes que recurrir a los fármacos. Es decir, requiere de un tratamiento multidisciplinar que incluye un abordaje familiar, pedagógico, psicológico y, en los casos donde lo necesite entonces utilizaremos la terapia farmacológica.

-¿Hay alguna asociación en la comarca del Nalón dedicada a estos trastornos?
 
El Colegio Público El Bosquín, de El Entrego, es la sede de una de las delegaciones en la región de la Asociación de Niños Hiperactivos del Principado de Asturias (Anhipa), que tiene su sede central en Gijón. Los niños que acuden reciben terapia de psicólogos y los padres se muestran muy receptivos con las actividades que se desarrollan, en las que se les enseña a tratar estos trastornos. De hecho, también acuden padres de niños sin ningún tipo de problema para aprender a educarlos.

-¿Puede haber relación entre el TDAH y que el niño tenga una inteligencia superior?

Algunos niños con lo que hoy llamamos «alta capacidad» pueden presentar estos síntomas. Sin embargo, en caso de duda lo normal es enviarlos a que realicen un estudio psicosométrico. Es muy importante ir descartando posibilidades. De hecho, también un autista puede presentar síntomas de hiperactividad y falta de atención, incluso un niño con un problema de dislexia.
 
-¿A qué afecta el autismo?
 
Fundamentalmente es un problema de comunicación, de interacción social y de patrones repetitivos y restrictivos de conducta. Lo ideal de este trastorno sería detectarlo antes de los dos años. Sin embargo, en España la edad media está ahora mismo entre cuatro y cinco años.
 
El caso de Rolando
 Rolando, un niño de nueve años, me fue referido por su escuela, debido a las dificultades que crea en su clase. Este año ha sido expulsado tres veces de la escuela. Su profesora se queja de que es tan inquieto que no deja concentrarse al resto de la clase. Raramente está en su sitio y se mueve por toda la clase hablando con otros niños mientras están trabajando. Parece que nunca supiera lo que va a hacer después, y de repente se pone a hacer algo escandaloso.

Su última expulsión fue porque se dedicó a pegarles a todas las niñas de su aula, en especial a una que es algo tímida.

Su madre dice que la conducta de Rolando ha sido siempre difícil. A los tres años era tremendamente inquieto y demandante. Nunca ha dormido bien, por las noches da muchas vueltas en la cama, pide agua, a veces tiene sueños muy feos pues en la madrugada pega gritos y se despierta llorando y con mucho miedo. Por la mañana es el primero en estar despierto y desde que se levanta presenta gran energía.

Rolando también es bastante desobediente y frecuentemente se muestra provocativo y desafiante en la escuela y en casa. Tiene algunas manifestaciones obsesivas con el lavar bien un vaso con agua y jabón antes de tomar agua, conducta que se repite regularmente por las tardes y la noche.

El niño también tiene muchas dificultades en su lenguaje, pronuncia con dificultad algunas consonantes, principalmente la “r” y la “b”. También tiene dificultad para escribir, pues confunde algunas letras por otras. Con las matemáticas también presenta dificultades, principalmente en la secuencia de números; pero pese a sus problemas con las letras, Rolando logra hacerse entender bastante bien, el problema es que no sabe cuándo debe parar de hablar.

El psicólogo ha descrito el nivel de atención de Rolando como “muy pobre”; si tú le lees un cuento quizá ponga atención al inicio, pero luego está pendiente de todo lo que pasa a su alrededor; pierde el hilo del relato y cuando se le interroga sobre el desarrollo del cuento no sabe qué responder, o responde cosas que no tienen nada que ver con el relato. Con la televisión es muy selectivo, presta atención sólo a los programas que realmente le interesan. El resto del tiempo puede estar sentado frente al televisor, pero su mente vaga por el espacio o está en la silla, muy inquieto. No le gustan los juguetes o juegos que requieren cualquier tipo de concentración o paciencia. Prefiere estar al aire libre correteando y gritando. Si juega con juguetes, sus juegos son desordenados y a veces destructivos, y su madre no consigue que sea ordenado.

La conducta de Rolando demuestra gráficamente la falta de atención, impulsividad e hiperactividad; características del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Tiene dificultades para permanecer sentado, es inquieto, no puede concentrarse en las instrucciones, no puede mantener la atención focalizada y, con frecuencia, no parece estar escuchando lo que se le dice; cambia constantemente de actividad, tiene dificultades para jugar en silencio y, a menudo, actúa peligrosamente sin considerar las consecuencias.

Debido a todos los síntomas que padece Rolando, he calificado su trastorno como grave.
 
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