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Artistas

Los niños que padecen trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) muestran mayores habilidades artísticas que el resto de los infantes.

Así lo demostró un estudio coordinado por especialistas e investigadores de los institutos nacionales de salud y hospitales de alta especialidad, aplicado a 20 escolares con este trastorno en la ciudad de León, Guanajuato.

La investigación, denominada “Terapias artísticas en niños con TDAH”, demostró que la arteterapia ayuda a controlar los síntomas de este trastorno y facilita encontrar las habilidades de los niños.

El estudio tomó en cuenta a 20 niños de ambos sexos que no estaban todavía bajo tratamiento, y con edad promedio de nueve años.

Se les sometió a un tratamiento con arteterapia, basado en talleres de artes visuales, bellas artes, música, danza y literatura. Duró 360 horas repartidas en siete meses.

Al término, los resultados mostraron que los niños tenían cambios de mejoría en su conducta y mostraban habilidades para las artes.

El TDAH es un trastorno neuroconductal que se caracteriza por la distracción moderada a severa, inquietud motora y conductas impulsivas que incluso, advierten los especialistas, pueden ocasionar que el menor se suicide o cause daño a otra persona.

Se manifiesta con mayor frecuencia entre los cuatro y los siete años de edad.

Al presentar los resultados de esta investigación en presencia del secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, la coordinadora del estudio, Gabriela Gallardo Saavedra, puntualizó que el TDAH afecta al 12 por ciento de los escolares en el mundo.

En nuestro país, prosiguió, se calcula que un millón y medio de niños padecen este trastorno y de ellos por lo menos seis de cada diez reciben tratamiento farmacológico cuyos beneficios a largo plazo son mínimos.

De acuerdo con Gallardo Saavedra, el más común es el trastorno de conducta oposicionista desafiante. Está presente entre 20 y 60 por ciento de quienes padecen TDAH.

Quienes lo tienen, advirtió, son niños que por impulsividad, por ejemplo, intentan matar al hermano o quemar su casa.

 
Piden ayuda en Baleares
El pasado viernes 24 de octubre de 2008 se iniciaron en el salón de actos del Hospital Son Llàtzer las II Jornadas de actualización en Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH), un problema que afecta a unas 50.000 personas en Baleares, un 5% de la población, y precisa de la sensibilidad de los profesionales implicados y de una mayor agilidad de acceso al diagnóstico precoz y al tratamiento.

Las jornadas, que fueron clausuradas el sábado 25 por la consellera de Educación, Bárbara Galmés, han sido organizadas por la Asociación Balear de padres de niños con TDAH (STILL) y tienen como objetivo acercar a las Islas a profesionales expertos y, de esta forma, facilitar la actualización en el conocimiento de este trastorno y con ello mejorar su comprensión.

Las jornadas, concebidas como un encuentro multidisciplinar dirigido a médicos, psicólogos, pedagogos, familias, afectados y profesionales interesados en el manejo y conocimiento del TDAH, persiguen prevenir el bajo rendimiento académico y de cormobilidad, para lo que es necesario el acceso a un diagnóstico precoz y a un tratamiento adecuado, que en Baleares es muy dificultoso.

Y es que, el principal problema al que se enfrentan los afectados es la mala comprensión del TDAH en todos los ámbitos y, especialmente, en el educativo, lo que dificulta el diagnóstico precoz y su tratamiento, por lo que los responsables de STILL entienden que es necesario mejorar la información a los padres de los niños afectados para facilitar la toma de decisiones acertadas para la aplicación de un tratamiento adecuado.

De hecho, los portavoces de STILL han señalado en varias ocasiones que “el sistema educativo no es eficaz ni responde adecuadamente a la diversidad del alumnado que existe en las aulas”, por lo que “hay que establecer unas directrices específicas y claras en los centros escolares” respecto a la adaptaciones en el método de enseñanza que necesitan los niños con TDAH, ya que “tienen la misma capacidad que el resto de sus compañeros, pero necesitan más tiempo y una división de la materia en partes”.

Por otra parte, no hay que olvidar que el “alto coste del tratamiento” -12.000 euros al año-, ya que es una afección crónica y requiere tanto tratamiento farmacológico como psicológico, por lo que han pedido a la Administración la calificación del TDAH como trastorno crónico para que aumente la financiación de los fármacos que, junto a la ayuda psicológica, “suponen un desembolso muy grande para la economía de cualquier familia media.

El TDAH es el trastorno más frecuente y estudiado por la comunidad científica, pero en los ámbitos habituales en los que se mueven los enfermos, como el colegio, la familia o los amigos, se desconoce por completo.

De origen neurobiológico, se caracteriza por los siguientes síntomas:

- Desatención, lo que se traduce en incapacidad de resistirse a estímulos irrelevantes, lo que dificulta su concentración durante mucho tiempo y, por tanto el mantenimiento del “trabajo consistente” en una tarea, por un periodo de tiempo más o menos largo.

- Hiperactividad (alto nivel de actividad motora).

- Impulsividad, o dificultad de autocontrol en sus emociones, pensamientos y conductas, que se presentan con mayor intensidad y frecuencia de lo esperado para su edad y nivel de desarrollo, de tal forma que interfieren de manera negativa en su aprendizaje y/o comportamiento.

Estos síntomas pueden manifestarse conjuntamente o bien predominar solamente uno de ellos.
 
Más adictos al tabaco

 El trastorno de hiperactividad y déficit de atención (TDAH) es actualmente la patología neuropediátrica más habitual en la población infantil. Desde luego, lo más importante es el diagnóstico precoz para comenzar cuanto antes con un tratamiento adecuado.

Una de las consecuencias relacionadas con este trastorno está vinculada a la adicción al tabaco que podrían presentar los niños hiperactivos de adultos. Más que para alarmar, es interesante para que los padres pongan mayores esfuerzos en prevenirlo.

Investigaciones anteriores encontraron que los niños hiperactivos comienzan a fumar a edades más tempranas, y ahora, según un estudio realizado por el Hospital General de Massachusetts, los niños hiperactivos tienen más probabilidades de empezar a fumar, y además tienden a ser más adictos al tabaco.

Parece evidente que existe una relación entre la hiperactividad y el tabaco, incluso desde el embarazo, ya que se ha demostrado que las mujeres que fuman durante el embarazo tienen nueve veces más riesgo de tener hijos hiperactivos.

Pero también hay una relación entre la intensidad del trastorno y el nivel de adicción, ya que también los investigadores han descubierto que cuanto menor sea el grado del síndrome, menos dependientes de la nicotina serán.

FUENTE: www.bebesymas.com 

 
La naturaleza influye en el TDAH
Quienes tienen hijos que sufren del trastorno de déficit de atención, o TDAH, están siempre buscando nuevas estrategias para ayudar a sus pequeños a superar este problema; un estudio reciente sugiere que estar en contacto con la naturaleza puede ayudar.

Según una nota publicada por The New York Times, un estudio realizado por la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign analizó de qué manera el ambiente influye en la capacidad de concentración de un niño.

Los investigadores evaluaron a 17 niños con el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, o TDAH, quienes participaron en tres caminatas diarias de 20 minutos por un parque, una colonia residencial y un área del centro de la ciudad.

Después de cada caminata, se les aplicó un examen estándar llamado Digit Span Backwards, en el que se les dice en voz alta una serie de números y luego los niños los repiten. Esta prueba es una herramienta útil para medir la atención y la concentración de los niños debido a que la práctica no mejora la calificación. El orden de las caminatas fue distinto para todos los niños y quien aplicaba las pruebas no sabía cuál de las caminatas había tomado el niño.

El estudio, publicado en la versión en línea de la revista de Desórdenes de Atención, encontró que los niños se podían concentrar mejor después de haber tomado una caminata “verde”, en comparación con caminatas en otros escenarios.

Aunque el estudio es pequeño, los resultados apoyan otros estudios que sugieren que los escenarios naturales sí influyen en la salud psicológica.

En 2004, una encuesta realizada a padres de 450 niños arrojó que las actividades en exteriores “verdes” redujeron los síntomas del TDAH en mayor medida que las actividades en otros escenarios.

“Lo que este estudio en particular nos dice es que el ambiente físico sí importa”, indicó Frances E. Kuo, directora del Laboratorio de Paisaje y Salud Humana de la Universidad. “No sabemos qué del parque -lo verde o la ausencia de edificios- es lo que mejora la atención”.

La doctora Kuo indicó que en el estudio se utilizaron controles estrictos para garantizar que las caminatas fueran idénticas excepto por el ambiente: con quién estaba el niño, los niveles de ruido, la duración, la hora del día y si el niño estaba medicado.

“Si manteníamos todo igual y sólo cambiábamos el ambiente, observábamos una diferencia en los síntomas de los niños”, indicó la doctora Kuo. “Y eso es completamente nuevo; nadie ha hecho un estudio para observar a un niño en ambientes diferentes, en una comparación controlada donde todo lo demás es lo mismo”.

A pesar de que es pequeño, el estudio es importante debido a que involucra un examen de atención objetivo y no depende de las impresiones de los niños o los padres. Quienes participaron en el estudio fueron niños no medicados y quienes normalmente se medicaban dejaron de tomar las medicinas durante el estudio.

Los científicos descubrieron que “una dosis de naturaleza” funcionó tan bien o mejor que una dosis de medicamento en la capacidad de los niños para concentrarse. Lo que no está claro es por cuánto tiempo puede durar el efecto de la naturaleza.

La doctora Kuo indicó que aunque existen “señales” de que la naturaleza ofrece beneficios, la ciencia aún no está tan avanzada como para darles a los padres una fórmula estricta.

“No podemos decir con certeza: ‘dos horas de juego en el exterior les ofrecerá tantos días de un buen comportamiento’”, dijo. “Lo que sí podemos decir es que 20 minutos de exposición en el exterior podría darles potencialmente una tarde o un par de horas para hacer su tarea”.

La doctora Kuo señaló que es notable que los mismos padres reportan consistentemente los beneficios que la naturaleza les ofrece a sus hijos. “Una de las razones por las que creemos que esto funciona es que si los efectos fueran a corto plazo, los padres no lo observarían de forma tan consistente”, indicó.

 
Fármacos en el punto de mira

 El uso de fármacos en niños con trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) ha sido fuertemente atacado por científicos británicos, quienes recomiendan tras una exhaustiva investigación anularlo como práctica corriente, ya que, por lo general, son más los efectos secundarios que las posibles mejoras, para nada aseguradas.

Nerviosismo, insomnio, pérdida de apetito y de peso, náusea, mareo, fatiga y cambios de ánimo son algunas de las secuelas aleatorias asociadas al empleo de la medicación prevista.

Por ejemplo, fármacos como el Ritalín (también Ritalina en América Latina y Rubifén en España), usado para tratar el déficit de atención, especialmente en niños, “deberían llevar el aviso de que entrañan riesgo de muerte”, concluyó un comité médico de Estados Unidos, por doblar el riesgo de sufrir problemas cardíacos. La advertencia, que iría en un recuadro negro, es el mensaje que indica mayor peligro de los usados en ese país.

Un informe del Instituto Nacional para la Excelencia Clínica, en Inglaterra, indica que no existen evidencias sobre la efectividad de los antidepresivos en este mal que afecta entre el cinco y el diez por ciento de la población de niños y jóvenes en el mundo, siendo seis veces más frecuente en los varones.

El tratamiento con medicamentos sólo debe usarse cuando el trastorno es muy severo o cuando las opciones terapéuticas y psicológicas han fracasado, y nunca antes de los cinco años de edad; alerta imprescindible pues las estadísticas reflejan un aumento considerable del uso de fármacos en menores. 

El TDAH, conocido en el pasado por daño o disfunción cerebral mínima, hiperkinesia, hiperactividad o simplemente déficit de atención, se caracteriza por dificultades para la concentración durante largos períodos, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas.

La hiperactividad de los niños es considerada como algo normal, siempre y cuando se produzca dentro de una etapa de la vida infantil alrededor de los dos o tres años. El que un niño sea inquieto no tiene nada que ver con la sintomatología. Mientras que la falta de atención y la inquietud constante sí son rasgos alertados con frecuencia por los profesores y educadores.

Aproximadamente, el 40 por ciento de los niños con este trastorno tienen dificultades en el aprendizaje, lo que motiva, si no es tratado adecuadamente, el abandono de los estudios en la adolescencia. Y casi el 50 por ciento tienen asociada alguna alteración psiquiátrica, sobre todo problemas de ansiedad, con “rabietas”, miedos, depresión o baja autoestima.

 
¿Qué le pasa a Juan?
¿Qué le pasa a Juan? Esta es la pregunta que constantemente se hacía María Victoria Pimiento, al no comprender el por qué del modo de actuar de su hijo, quien desde temprana edad evidenció comportamientos que no eran comunes en otros niños de su misma generación. Esta madre percibía que el menor, a sus cortos tres años, ya nadaba, patinaba, se amarraba solo los zapatos, se interesaba por la historia de Colombia y hacía preguntas muy avanzadas para una persona de su edad. Sin embargo, a la par de su destacado desempeño, parecía que tuviera un motor en su cuerpo, pues no tenía la disciplina de sentarse a comer. Al contrario, corría y saltaba todo el tiempo.

“Mientras veía televisión, Juan se movía constantemente, daba botes alrededor del lugar en el que se encontraba, oía música”, dice María Victoria, quien al principio pensó que el comportamiento de su hijo era heredado de su padre, quien también tiene antecedentes similares. Después, con el paso del tiempo, en la búsqueda de una respuesta, entre psicólogos y psiquiatras, a Juan, a sus siete años, le diagnosticaron Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

De acuerdo con Mauricio Escobar Sánchez, médico psiquiatra infantil y del adolescente, este trastorno se define como el aumento de movimientos en un tiempo determinado. Desde el punto de vista médico, hace referencia a problemas de salud, de origen neuropsicológico, que preocupan a muchos padres y maestros, ya que afectan sus relaciones sociales y su desarrollo integral.

Por su parte, María Adelaida García Barco, psicóloga y especialista en violencia intrafamiliar, niñez y adolescencia, explica que estos niños a veces son confundidos con niños mal educados o rebeldes, por eso es importante saber cuál es el verdadero problema del hiperactivo antes de juzgar.

“No son niños malos ni poco inteligentes. Tienen un problema de conducta de origen neurológico. Se da en un 3% a 5% de la población infantil y es más frecuente en niños que en niñas y requiere de tratamiento psicológico”, dice la especialista.

María Victoria comprendió la realidad de su hijo, al igual que la de su esposo. Sintió que el mundo se le venía encima porque no conocía las consecuencias del diagnóstico.

Esta madre, quién además es especialista en pedagogía y semiótica de lengua materna, y maestra de la Fundación Colegio UIS, se inspiró en su historia de vida y la realidad de muchos niños que, por desconocimiento de sus padres, no han sido tratados, para escribir el libro que lleva por título “¿Qué le pasa a Juan?”.

“Es la historia de una madre que empieza a descubrir que su hijo tiene un comportamiento que no es adecuado. Cuenta qué se puede hacer, estrategias para padres y maestros, qué es el TDAH y qué no”, dice la madre y maestra, quien junto a otros profesionales y expertos hablan sobre el tema.
 
Cronograma XII Encuentro Latinoamericano de Educadores
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