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I Simposio sobre TDAH en Tarragona

El Colegio de Farmacéuticos de Tarragona acoge este sábado 8 de noviembre, el Primer Simposio sobre el Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), en el que se tratarán temas como qué es esta patología, qué efectos tiene y cómo afrontarlo.

El simposio, dirigido a profesores, psicólogos, pedagogos, sociólogos y médicos, está organizado por la asociación benéfica Aiguaneix. Las conferencias irán a cargo de la psicóloga clínica Marina Peña, de Costa Rica y especializada en el tema.

El TDAH es un trastorno neurobiológico, de base genética, que provoca un desequilibrio de algunos neurotransmisores del cerebro. Se calcula que lo padece más de un 5 por ciento de la población infantil y juvenil, y algunos de sus síntomas se manifiestan antes de los 7 años de edad.

 
¿Existe el TDAH?
Según el Congreso Nacional de la AEPIC de 2006, el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) afectaba al 5% de los niños españoles. Pero expertos españoles reunidos recientemente aseguran que afecta a un 7% de la población infantil y un 5% de la población adulta. También opinan que sólo un 1% está bien diagnosticado y tratado, y que en España, en comparación con otros países europeos, se tarda mucho en detectar y tratar correctamente. Pese a ello, los informes de frecuentación asistencial son unánimes: es la primera causa de demanda de consulta en los servicios de psiquiatría infanto-juveniles en España. ¿Qué sucede? ¿Realmente hay tantos casos, o son hijos inquietos de padres hiper-atareados?

Veamos, el TDAH es un trastorno caracterizado por alteraciones de la atención, la actividad y el autocontrol. Es conocido desde el siglo XIX, pero su valoración como enfermedad no se produjo hasta los años 70. A partir de entonces, se convirtió en uno de los principales problemas de salud mental infanto-juvenil, aumentando progresivamente hasta motivar en la actualidad casi la mitad de las consultas en esas edades. Asimismo, se sabe que el 70% de los niños con TDAH seguirá presentando problemas en la adolescencia y hasta un 50% presentara síntomas residuales en la edad adulta.

Ahora bien, muchos expertos y clínicos opinan que el asunto está inflado, que algunos o muchos de los que llegan a las consultas con un presunto diagnóstico de TDAH son sólo niños inquietos, desatendidos o maleducados. Parece que muchos de estos problemas se deben a la imprecisión de los límites entre el TDAH verdadero y otras alteraciones o disfunciones, que van desde los malos tratos a trastornos bipolares, trastornos de ansiedad, consumo de sustancias o simples problemas de comportamiento social.

Un reflejo de esta imprecisión es que los datos epidemiológicos oscilan entre fuentes que hablan del 2% al 9% de incidencia en población infantil y otras que llegan hasta el 33% de los niños en edad escolar. Pero para otros la causa es que la tolerancia del conjunto familia-escuela es mínima y convertirlo en un problema sanitario alivia a padres y educadores, aunque la consecuencia sean miles de consultas y millones de tratamientos de dudosa indicación y efectividad.

Así pues, para abordar el tema con garantías es necesario separar el grano de la paja, es decir, núcleo patológico de las condiciones y consecuencias familiares, escolares y sociales. Asimismo habrá que diferenciar el tratamiento de los síntomas centrales, que requiere un abordaje farmacológico, de la resolución de anomalías conductuales, cognitivas y sociales, que requiere intervenciones psicológicas, educativas y familiares. Obviamente esto está muy bien a nivel teórico, luego no es tan sencillo a nivel práctico, ya que requiere actividades coordinadas entre los recursos sanitarios, educativos y sociales, y esto no es sencillo.

En definitiva, parece que estamos ante un grave problema socio-sanitario, que además afecta a una población extremadamente sensible: nuestros hijos. Sin duda vale la pena reflexionar sobre ello. ¿Usted qué opina?

FUENTE: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/10/28/saludmental/1225179443.html

 
Más niños que niñas

Un grupo de investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna (ULL), en Tenerife, ha presentado recientemente los resultados de dos proyectos de investigación cuyo objetivo era conocer los problemas de conducta y emocionales más frecuentes de la población infantil y juvenil canaria.

El resultado supone un estudio epidemiológico de grandes dimensiones que representa al alumnado de primaria y secundaria de todas las islas, y también hace partícipes a padres y profesores.

Estos resultados, que fueron presentados durante el Simposio Internacional de Criminología, Delincuencia y Psicología de la ULL, han sido elaborados por Carmen Rosa Sánchez López, en calidad de investigadora principal; Concepción Ramos Pérez; Francisco Díaz Cruz y Melania Simón Pulido, todos ellos de la Facultad de Psicología de la ULL.

El estudio se centró en primer lugar en los centros de Educación Secundaria, puesto que el mayor volumen de quejas por parte del profesorado sobre el comportamiento perturbador de los jóvenes, se daba precisamente en los centros de este nivel educativo.

Para el estudio se tuvo en cuenta la percepción que tienen los profesores y se analizó una muestra de más de 5.000 niños y niñas de todas las islas utilizando el EDAH, un cuestionario que mide Hiperactividad (H), déficit de atención (DA) y trastorno de Conducta (TC). Los responsables del estudio señalaron que los datos no indican que todos los niños que presentan conducta molesta en las aulas tienen un diagnóstico de H, DA o TC. Por ello, se requiere validar el mismo a partir de los resultados del re-test (segunda fase de los proyectos), así como de otras pruebas específicas.

Según estas pruebas, en primaria el 3,6 por ciento de la muestra presentaba problemas de conducta sin signos de trastorno de déficit de atención por hiperactividad (TDAH). En cambio, el 14 por ciento de la muestra total presentaba signos y síntomas de H, DA o H y DA combinados. Atendiendo a los subtipos del TDAH, el déficit de atención (DA) ocupa el mayor porcentaje (7,8 por ciento), seguido por la combinación hiperactividad (H) y déficit de atención (DA) con un 3,3 por ciento.

En el estudio se aprecia que el TDAH es más frecuente en niños que en niñas. Las diferencias son menores en aquellos que presentan sólo signos de déficit de atención. En el estudio también se analiza el concepto de comorbilidad, es decir, la presencia de dos o más trastornos distintos en un mismo individuo. De este modo, del total de niños que presenta signos y síntomas de TDAH, según sus maestros, el 45,7 por ciento presentan comorbilidad con TC. En cuanto a los resultados de secundaria, el 4 por ciento de la muestra presenta problemas de conducta sin signos de TDAH, mientras que el porcentaje de alumnos con signos y síntomas de H, DA y H+DA es del 12,3 por ciento.

Atendiendo a los subtipos del TDAH, el DA ocupa el mayor porcentaje (8,1 por ciento), seguido por la combinación H+DA (2,6 por ciento). De nuevo, el TDAH es más frecuente en niños que en niñas. Las diferencias son menores en aquellos que presentan sólo signos y síntomas de TDAH con TC. Del total de niños que presentan signos y síntomas de TDAH, según sus maestros, el 43 por ciento presenta comorbilidad con TC.

En ambos proyectos se tuvo en cuenta la necesidad de que los padres recibieran la información pertinente sobre la evaluación realizada a sus hijos, y en el caso de que se requiriese, pudieran acudir a los orientadores de los centros para una intervención psicoeducativa o una derivación a las unidades de salud mental cuando fuera necesario.

Respecto al ámbito educativo, se han llevado a cabo varias jornadas formativas para orientadores de enseñanza obligatoria, en las que se les dio a conocer los resultados obtenidos en ambos estudios y se les formó en la utilización de instrumentos de evaluación, con baremos de corrección ajustados a la población canaria; y en las estrategias de intervención psicoeducativas más apropiadas para los distintos tipos de problemas estudiados.

 
Artistas

Los niños que padecen trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) muestran mayores habilidades artísticas que el resto de los infantes.

Así lo demostró un estudio coordinado por especialistas e investigadores de los institutos nacionales de salud y hospitales de alta especialidad, aplicado a 20 escolares con este trastorno en la ciudad de León, Guanajuato.

La investigación, denominada “Terapias artísticas en niños con TDAH”, demostró que la arteterapia ayuda a controlar los síntomas de este trastorno y facilita encontrar las habilidades de los niños.

El estudio tomó en cuenta a 20 niños de ambos sexos que no estaban todavía bajo tratamiento, y con edad promedio de nueve años.

Se les sometió a un tratamiento con arteterapia, basado en talleres de artes visuales, bellas artes, música, danza y literatura. Duró 360 horas repartidas en siete meses.

Al término, los resultados mostraron que los niños tenían cambios de mejoría en su conducta y mostraban habilidades para las artes.

El TDAH es un trastorno neuroconductal que se caracteriza por la distracción moderada a severa, inquietud motora y conductas impulsivas que incluso, advierten los especialistas, pueden ocasionar que el menor se suicide o cause daño a otra persona.

Se manifiesta con mayor frecuencia entre los cuatro y los siete años de edad.

Al presentar los resultados de esta investigación en presencia del secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, la coordinadora del estudio, Gabriela Gallardo Saavedra, puntualizó que el TDAH afecta al 12 por ciento de los escolares en el mundo.

En nuestro país, prosiguió, se calcula que un millón y medio de niños padecen este trastorno y de ellos por lo menos seis de cada diez reciben tratamiento farmacológico cuyos beneficios a largo plazo son mínimos.

De acuerdo con Gallardo Saavedra, el más común es el trastorno de conducta oposicionista desafiante. Está presente entre 20 y 60 por ciento de quienes padecen TDAH.

Quienes lo tienen, advirtió, son niños que por impulsividad, por ejemplo, intentan matar al hermano o quemar su casa.

 
Piden ayuda en Baleares
El pasado viernes 24 de octubre de 2008 se iniciaron en el salón de actos del Hospital Son Llàtzer las II Jornadas de actualización en Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH), un problema que afecta a unas 50.000 personas en Baleares, un 5% de la población, y precisa de la sensibilidad de los profesionales implicados y de una mayor agilidad de acceso al diagnóstico precoz y al tratamiento.

Las jornadas, que fueron clausuradas el sábado 25 por la consellera de Educación, Bárbara Galmés, han sido organizadas por la Asociación Balear de padres de niños con TDAH (STILL) y tienen como objetivo acercar a las Islas a profesionales expertos y, de esta forma, facilitar la actualización en el conocimiento de este trastorno y con ello mejorar su comprensión.

Las jornadas, concebidas como un encuentro multidisciplinar dirigido a médicos, psicólogos, pedagogos, familias, afectados y profesionales interesados en el manejo y conocimiento del TDAH, persiguen prevenir el bajo rendimiento académico y de cormobilidad, para lo que es necesario el acceso a un diagnóstico precoz y a un tratamiento adecuado, que en Baleares es muy dificultoso.

Y es que, el principal problema al que se enfrentan los afectados es la mala comprensión del TDAH en todos los ámbitos y, especialmente, en el educativo, lo que dificulta el diagnóstico precoz y su tratamiento, por lo que los responsables de STILL entienden que es necesario mejorar la información a los padres de los niños afectados para facilitar la toma de decisiones acertadas para la aplicación de un tratamiento adecuado.

De hecho, los portavoces de STILL han señalado en varias ocasiones que “el sistema educativo no es eficaz ni responde adecuadamente a la diversidad del alumnado que existe en las aulas”, por lo que “hay que establecer unas directrices específicas y claras en los centros escolares” respecto a la adaptaciones en el método de enseñanza que necesitan los niños con TDAH, ya que “tienen la misma capacidad que el resto de sus compañeros, pero necesitan más tiempo y una división de la materia en partes”.

Por otra parte, no hay que olvidar que el “alto coste del tratamiento” -12.000 euros al año-, ya que es una afección crónica y requiere tanto tratamiento farmacológico como psicológico, por lo que han pedido a la Administración la calificación del TDAH como trastorno crónico para que aumente la financiación de los fármacos que, junto a la ayuda psicológica, “suponen un desembolso muy grande para la economía de cualquier familia media.

El TDAH es el trastorno más frecuente y estudiado por la comunidad científica, pero en los ámbitos habituales en los que se mueven los enfermos, como el colegio, la familia o los amigos, se desconoce por completo.

De origen neurobiológico, se caracteriza por los siguientes síntomas:

- Desatención, lo que se traduce en incapacidad de resistirse a estímulos irrelevantes, lo que dificulta su concentración durante mucho tiempo y, por tanto el mantenimiento del “trabajo consistente” en una tarea, por un periodo de tiempo más o menos largo.

- Hiperactividad (alto nivel de actividad motora).

- Impulsividad, o dificultad de autocontrol en sus emociones, pensamientos y conductas, que se presentan con mayor intensidad y frecuencia de lo esperado para su edad y nivel de desarrollo, de tal forma que interfieren de manera negativa en su aprendizaje y/o comportamiento.

Estos síntomas pueden manifestarse conjuntamente o bien predominar solamente uno de ellos.
 
Más adictos al tabaco

 El trastorno de hiperactividad y déficit de atención (TDAH) es actualmente la patología neuropediátrica más habitual en la población infantil. Desde luego, lo más importante es el diagnóstico precoz para comenzar cuanto antes con un tratamiento adecuado.

Una de las consecuencias relacionadas con este trastorno está vinculada a la adicción al tabaco que podrían presentar los niños hiperactivos de adultos. Más que para alarmar, es interesante para que los padres pongan mayores esfuerzos en prevenirlo.

Investigaciones anteriores encontraron que los niños hiperactivos comienzan a fumar a edades más tempranas, y ahora, según un estudio realizado por el Hospital General de Massachusetts, los niños hiperactivos tienen más probabilidades de empezar a fumar, y además tienden a ser más adictos al tabaco.

Parece evidente que existe una relación entre la hiperactividad y el tabaco, incluso desde el embarazo, ya que se ha demostrado que las mujeres que fuman durante el embarazo tienen nueve veces más riesgo de tener hijos hiperactivos.

Pero también hay una relación entre la intensidad del trastorno y el nivel de adicción, ya que también los investigadores han descubierto que cuanto menor sea el grado del síndrome, menos dependientes de la nicotina serán.

FUENTE: www.bebesymas.com 

 
La naturaleza influye en el TDAH
Quienes tienen hijos que sufren del trastorno de déficit de atención, o TDAH, están siempre buscando nuevas estrategias para ayudar a sus pequeños a superar este problema; un estudio reciente sugiere que estar en contacto con la naturaleza puede ayudar.

Según una nota publicada por The New York Times, un estudio realizado por la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign analizó de qué manera el ambiente influye en la capacidad de concentración de un niño.

Los investigadores evaluaron a 17 niños con el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, o TDAH, quienes participaron en tres caminatas diarias de 20 minutos por un parque, una colonia residencial y un área del centro de la ciudad.

Después de cada caminata, se les aplicó un examen estándar llamado Digit Span Backwards, en el que se les dice en voz alta una serie de números y luego los niños los repiten. Esta prueba es una herramienta útil para medir la atención y la concentración de los niños debido a que la práctica no mejora la calificación. El orden de las caminatas fue distinto para todos los niños y quien aplicaba las pruebas no sabía cuál de las caminatas había tomado el niño.

El estudio, publicado en la versión en línea de la revista de Desórdenes de Atención, encontró que los niños se podían concentrar mejor después de haber tomado una caminata “verde”, en comparación con caminatas en otros escenarios.

Aunque el estudio es pequeño, los resultados apoyan otros estudios que sugieren que los escenarios naturales sí influyen en la salud psicológica.

En 2004, una encuesta realizada a padres de 450 niños arrojó que las actividades en exteriores “verdes” redujeron los síntomas del TDAH en mayor medida que las actividades en otros escenarios.

“Lo que este estudio en particular nos dice es que el ambiente físico sí importa”, indicó Frances E. Kuo, directora del Laboratorio de Paisaje y Salud Humana de la Universidad. “No sabemos qué del parque -lo verde o la ausencia de edificios- es lo que mejora la atención”.

La doctora Kuo indicó que en el estudio se utilizaron controles estrictos para garantizar que las caminatas fueran idénticas excepto por el ambiente: con quién estaba el niño, los niveles de ruido, la duración, la hora del día y si el niño estaba medicado.

“Si manteníamos todo igual y sólo cambiábamos el ambiente, observábamos una diferencia en los síntomas de los niños”, indicó la doctora Kuo. “Y eso es completamente nuevo; nadie ha hecho un estudio para observar a un niño en ambientes diferentes, en una comparación controlada donde todo lo demás es lo mismo”.

A pesar de que es pequeño, el estudio es importante debido a que involucra un examen de atención objetivo y no depende de las impresiones de los niños o los padres. Quienes participaron en el estudio fueron niños no medicados y quienes normalmente se medicaban dejaron de tomar las medicinas durante el estudio.

Los científicos descubrieron que “una dosis de naturaleza” funcionó tan bien o mejor que una dosis de medicamento en la capacidad de los niños para concentrarse. Lo que no está claro es por cuánto tiempo puede durar el efecto de la naturaleza.

La doctora Kuo indicó que aunque existen “señales” de que la naturaleza ofrece beneficios, la ciencia aún no está tan avanzada como para darles a los padres una fórmula estricta.

“No podemos decir con certeza: ‘dos horas de juego en el exterior les ofrecerá tantos días de un buen comportamiento’”, dijo. “Lo que sí podemos decir es que 20 minutos de exposición en el exterior podría darles potencialmente una tarde o un par de horas para hacer su tarea”.

La doctora Kuo señaló que es notable que los mismos padres reportan consistentemente los beneficios que la naturaleza les ofrece a sus hijos. “Una de las razones por las que creemos que esto funciona es que si los efectos fueran a corto plazo, los padres no lo observarían de forma tan consistente”, indicó.

 
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