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 Los escolares del colegio José Salazar participan desde hace un año en el primer estudio nacional sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad ( TDAH) y los primeros resultados mantienen que alrededor del 5% de los jóvenes en edad escolar tiene este problema. En el caso del municipio ejidense supondría unos 750 estudiantes afectados por este trastorno que produce graves problemas de concentración y, por tanto, malos resultados escolares. En esta investigación participa el pediatra del Hospital de Poniente, Antonio Vicente Pintor, quien destacó que en la segunda fase de estudio que está a punto de iniciarse se va a ahondar en el estudio de la historia clínica de los niños y en la estrategia educativa que se sigue con estos alumnos. De hecho, el especialista apuntó que «son muy interesantes las propuestas que se están haciendo para expandir las escuelas de padres, es decir, espacios en los cuales se cuenta con psicólogos y psicopedagogos que enseñan cuestiones educativas que nada tienen que ver con los valores que pueda haber en cada familia». Antonio Vicente apostilló que estas escuelas están bastante extendidas en Cataluña y Mallorca donde se hacen en los propios colegios o partiendo de asociaciones de vecinos. «En el hospital es una medida que tratamos de potenciar desde el área de pediatría social y sabemos que se está empezando a impartir en algunos colegios pero debería extenderse más porque la gente no se da cuenta del bien que haría a toda la comunidad en general este tipo de medidas», señaló el pediatra. En cualquier caso, el Ayuntamiento de El Ejido también desarrolla propuestas similares tanto desde el área de Servicios Sociales como desde la concejalía de Participación. Aún así, la puesta en marcha de forma habitual de estas escuelas para padres podría mejorar la estrategia educativa más allá de la que se imparte en el aula, pese a que esta última juega un papel primordial a la hora de ayudar a la integración completa del alumnado hiperactivo. De esta forma, una vez que la primera fase del estudio ha permitido predeterminar la incidencia de la hiperactividad, ahora se centrarán en estudiar los recursos con los que se cuenta en casa y en los centros educativos para atender a estos alumnos, una vez que han sido diagnosticados como hiperactivos. Así, en unos días, los padres y docentes de más de 300 alumnos recibirán unos cuestionarios en los que se analizarán los antecedentes del niño para conocer si desde pequeños eran inquietos, irritables, dormían mal o tenían problemas para consolarlo cuando lloraba y, por otro lado, cuestiones del ámbito educativo como el contacto de los padres con el centro, si se realizan técnicas de felicitación cuando se obtienen buenos resultados, si hay respaldo escolar en casa, etc. Igualmente, la segunda fase de este estudio nacional permitirá tener indicios de la prevalencia de otros trastornos asociados a la hiperactividad pero que no necesariamente van unidos. De hecho, Antonio Vicente destaca que encontraron un 8% de alumnado con trastorno negativista desafiante, lo que supone un escolar con problemas graves de comportamiento tanto en casa como en el colegio, que responde continuamente a los adultos, que tiene conductas agresivas o molesta deliberadamente a otras personas. En esta línea, también plantearán preguntas destinadas a descubrir problemas de ansiedad o depresión en los escolares, distanciamiento social, trastorno autista o, en el caso de los más grandes, consumo de sustancias como alcohol, tabaco o cannabis. Si todo marcha bien, los resultados de este primer estudio sobre la hiperactividad podrían ser públicos a principios del próximo verano.
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Un grupo de investigación del departamento de Psiquiatría y de Medicina Legal de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha desarrollado un nuevo método para detectar anomalías estructurales en el cerebro relacionadas con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). El nuevo procedimiento, aplicado en estudios de resonancia magnética, ha permitido segmentar una de las zonas críticas del cerebro que se ven afectadas en este trastorno, que se detecta en la infancia, consiguiendo aportar nuevos datos sobre su fisiopatología. Hasta ahora, los estudios de neuroimagen habían detectado anomalías morfométricas en esta región del cerebro, conocida como núcleo caudado, en pacientes con TDAH, aunque había división entre los que apuntaban a una disminución del volumen del núcleo, y los que aseguraban que, por el contrario, su tamaño aumentaba. Según informa la UAB en un comunicado, el equipo de investigación que ha desarrollado la nueva metodología, dirigido por el doctor Óscar Vilarroya, se propuso desarrollar un procedimiento que permitiera segmentar de manera sencilla y rápida el núcleo caudado, distinguiendo el cuerpo, con el objetivo de comprobar su implicación en el TDAH. La muestra de la investigación incluyó a 39 niños -35 chicos y 4 chicas- con este trastorno, procedentes de la Unidad de Psiquiatría Infantil del Hospital Universitario Vall d'Hebron, y otros 39 niños -27 chicos y 12 chicas- sin trastorno. Los resultados muestran, por primera vez, que las anomalías del núcleo caudado en los niños con TDAH proceden de una alteración diferencial de la cabeza y el cuerpo del núcleo caudado derecho, que es más pequeño, aunque esta disminución se debe atribuir exclusivamente al cuerpo. Este hallazgo ayudará, en principio, a confirmar mejor el diagnóstico de este trastorno a partir de las anomalías estructurales de las regiones implicadas, y profundiza en el conocimiento sobre los mecanismos fisiopatológicos de la enfermedad.
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Los medicamentos para tratar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) pueden hacer que los niños sufran alucinaciones, aún cuando los toman tal como está indicado, señalaron investigadores del Gobierno de Estados Unidos. Expertos de la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés) analizaron datos de 49 estudios clínicos realizados por fabricantes de fármacos y hallaron que pueden causar psicosis y manía en algunos pacientes, incluso aquellos sin factores de riesgo evidentes. En algunos casos, los niños alucinaban que gusanos, bichos o serpientes trepaban sobre ellos. "Los pacientes y los médicos deberían ser conscientes de la posibilidad de que surjan síntomas psiquiátricos consistentes con la psicosis o la manía" a lo largo del tratamiento, escribieron el doctor Andrew Mosholder y sus colegas en la revista Pediatrics. Su análisis brinda más detalles sobre los riesgos conocidos de los fármacos, entre los que se encuentran Ritalin y Focalin XR de Novartis AG ¼NOVN.VX¾, Adderall XR y el parche Daytrana de Shire Plc ¼SHP.L¾, Concerta de Johnson & Johnson ¼JNJ.N¾. Strattera de Eli Lilly and Co ¼LLY.N¾ y Metadate CD de Celltech Pharmaceuticals Inc. También incluye datos de modafinil de Cephalon Inc ¼CEPH.O¾, comercializado como Provigil, un medicamento para la narcolepsia rechazado como tratamiento para el TDAH en niños. La portavoz de la FDA Sandy Walsh dijo que los datos son la base de las recientes advertencias referidas a efectos psiquiátricos, que se agregaron a las etiquetas de los productos en los últimos años. Millones de niños emplean esta medicación para tratar los síntomas del TDAH, un desorden que afecta a alrededor del 3 por ciento al 7 por ciento de los niños de Estados Unidos. El TDAH se caracteriza por inquietud, impulsividad, falta de atención y distracción que pueden interferir con la capacidad del chico de prestar atención en la escuela o mantener relaciones sociales.
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Los padres y educadores cuentan con un nuevo recurso para facilitar la atención adecuada a los niños con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). El libro "Hiperactivos. Estrategias y técnicas para ayudarlos en casa y en la escuela", obra de expertos en diferentes disciplinas y promovido por la asociación que agrupa a los afectados (ANSHDA), fue presentado en Madrid. La directora de la editorial Lo Que No Existe, Rosa Iglesias, señaló que "es necesaria una formación específica para el profesorado" y que, en este sentido, el libro representa "una guía práctica" para que los docentes aprendan a reconocer el trastorno y a no etiquetar al alumno que lo padece como "el típico niño revoltoso". Durante la presentación se insistió en que, pese a que el conocimiento sobre el TDAH ha aumentado mucho en los últimos años, la intervención en el aula sigue siendo mínima. De ello no hay que culpar a los docentes, aconsejó Iglesias, ya que "no se les facilitan los mecanismos necesarios", una situación de la que, en parte, es responsable la Administración educativa. Pese a que suele establecerse una relación directa entre el TDAH y el fracaso escolar, Rosa Iglesias aclara que "muchos hiperactivos llegan a superar sus dificultades y alcanzan el éxito". Durante el acto de presentación, el joven Mario Lázaro expuso su experiencia como afectado por el trastorno que, gracias al tratamiento, llegó a cursar estudios universitarios. "Si las familias se implican y los niños encuentran apoyo en el aula y desde el punto de vista psicopedagógico y farmacológico, es posible superarlo", indicó la directora de la editorial, que, como ejemplo, citó al psiquiatra Luis Rojas Marco, que sufrió la dolencia en su infancia, una experiencia que relata en el libro. Otros de los especialistas que han participado en la elaboración de esta obra son los psicólogos Javier Urra y Marina Peña, el psiquiatra Russell A. Barkley y el neurólogo Alberto Fernández Jaén.
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El 80% de los casos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad tiene su base en factores genéticos. Así lo señaló el doctor Josep Antoni Ramos-Quiroga, Coordinador Programa TDAH del Hospital Vall d’Hebrón y profesor asociado de la Universidad Autónoma de Barcelona, en el marco de la I Jornada Diagnóstico i tractament del TDAH: avanços i perspectives, organizada por la Asociación TDAH Catalunya, que tuvo lugar en el mencionado hospital, y que reunió a más de 350 padres de niños, especialistas médicos y otros profesionales del ámbito educativo y de la psicología clínica. Aún así, el doctor Ramos-Quiroga explicó que en el desarrollo del TDAH se une esa genética a factores ambientales que precipitan o multiplican los riesgos. Es el caso, por ejemplo, del tabaco: “los hijos de madres fumadoras que tengan predisposición genética a padecer la enfermedad, tendrán mucho más riesgo”. El conocimiento de los genes implicados en el desarrollo de este trastorno puede aportar nuevas vías de tratamiento e incluso permite a los especialistas predecir cuál va a ser la respuesta del paciente y los efectos secundarios. “Entendiendo que se trata de un trastorno, nuestra pretensión, -explica Elena O’Callaghan, presidenta de la Asociación TDAH Catalunya- es que todas las personas que de una u otra forma puedan estar cerca de un niño con TDAH sepan que se encuentran ante alguien que tiene un problema real, que no es un niño consentido ni malcriado. Por eso -añade- nos marcamos como uno de los objetivos prioritarios la formación a estas personas: es fundamental que conozcan el trastorno para saber ante lo que se encuentran, ya que existe un desconocimiento importantísimo de la enfermedad. Se trata de una discapacidad invisible y, por tanto, lo primero que se ve son las manifestaciones que, efectivamente pueden coincidir con ese perfil de niño malcriado”. De forma paralela, hicieron un llamamiento a las administraciones públicas para que, en palabras de la presidenta de TDAH Catalunya “asuman su responsabilidad y doten a los profesionales y a las familias de los recursos necesarios tanto para la vida diaria con estos niños, como para sus tratamientos y para la investigación”. “La administración tiene que entender que un diagnóstico a tiempo y un tratamiento multimodal actúan como elementos minimizadores de los efectos negativos del trastorno y que a la larga supone un ahorro de costes sociales. Hoy sabemos que pasan dos años y medio de promedio hasta que un niño es diagnosticado”. Entre el 8 y el 12% de los niños en Cataluña tiene TDAH; entre los adultos, la cifra oscila entre el 2 y el 4% en población general. “Pero además, -explica el doctor Ramos-Quiroga-, sabemos que existe un infradiagnóstico y un infratratamiento del trastorno. Valga como ejemplo que entre los pacientes actuales del Hospital Vall d’Hebrón sólo el 18% han tenido un diagnóstico correcto en su infancia”. A día de hoy y a nivel internacional, sólo el 25% de las personas afectadas por TDAH está en tratamiento, algo que choca, según este especialista, con los resultados que se obtienen con la terapia. “El tratamiento actual es muy satisfactorio; de hecho, hasta el 80% de los pacientes que reciben metilfenidato, que es la terapia más empleada, tienen una buena respuesta terapéutica. El tratamiento mejora la calidad de vida en la infancia y previene consecuencias futuras que pueden ser nefastas, como el consumo de tóxicos. Se ha demostrado que quienes son tratados de pequeños, tienen menor riesgo”. Un estudio llevado a cabo en el Hospital Vall d’Hebrón con adultos ha mostrado que los hallazgos genéticos que se observan en el niño, se corroboran en el adulto; es decir, que se da el mismo trastorno pero en tiempos diferentes. De hecho, entre el 50 y el 70% de los adolescentes con TDAH va a seguir teniendo el trastorno en la edad adulta.
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La asociación ANDAR ha pedido al Parlamento Foral una mayor sensibilidad para las personas afectadas por déficit de atención con o sin de hiperactividad (TDA-H), para las que además ha reclamado más recursos sanitarios y educativos en la Ribera de Navarra. ANDAR ha reclamado "una actitud responsable ante las dificultades reales que conlleva" el TDAH y por eso ha solicitado que se establezca un protocolo de actuación entre los distintos departamentos del Gobierno de Navarra relacionados con el tema, de manera que "se atienda, informe y oriente a los familiares, tanto en el proceso de diagnóstico como en el tratamiento multidisciplinar". La asociación ha demandado asimismo en el Parlamento como medidas concretas para la Ribera dentro del ámbito sanitario que el Centro de Salud Mental de Tudela cuente con más profesionales para atender adecuadamente las necesidades existentes en la zona y que se cree en él una Unidad Infanto Juvenil para un adecuado diagnóstico e intervención en edades tempranas. Asimismo ha pedido la implantación de un servicio de Neuropediatría en el Hospital Reina Sofía, ampliar el tiempo de atención de los pediatras a cada niño y fomentar su formación en el TDAH. Para ANDAR igualmente hace falta que desde Educación se adopten algunas medidas en la Ribera y entre ellas un programa de formación sobre el TDAH para Orientadores y Profesores, y recursos personales y materiales en los colegios para atender al alumnado en las diferentes necesidades educativas especiales. Por último, la asociación ha instado al Parlamento de Navarra que se implanten vías alternativas a la ESO con mayores salidas profesionales para alumnos con dificultades en el modelo educativo actual.
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El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad no sólo es cosa de niños y adolescentes. Los adultos también pueden padecerlo. El trastorno por déficit de atención (TDAH) es una enfermedad que se inicia en la infancia, antes de los 7 años de edad. Se observan problemas de inatención mucho más acusados que otras personas; pérdida de objetos, problemas de concentración y de organización y distracción fácil. En muchos casos se observan síntomas de hiperactividad; no poder parar quieto, hablar constantemente, estar siempre en movimiento. Todo ello son síntomas que dificultan el día a día. El niño que padece TDAH suele padecer fracaso escolar. Uno de los motivos de consulta habituales es que chicos con un buen rendimiento intelectual, con buenas capacidades, están por debajo en resultado académico. Es un trastorno tratable y se puede lograr que la persona se adapte al ritmo normal. Para ser un adulto con TDAH se ha de haber sido un niño con TDAH. Existe un trasfondo genético en este trastorno. Son personas que tienen una creatividad más desarrollada y que afrontan la vida con ilusión, pero si no son diagnosticados de pequeños pueden crecer con una baja autoestima. El tratamiento es farmacológico y psicológico y si se inicia en la niñez, al llegar a la adolescencia tendría menor riesgo de consumo de drogas que el resto de chicos con TDAH que no han hecho el tratamiento. En la edad adulta, si no ha sido diagnosticado antes, también es posible iniciar un tratamiento y controlar los síntomas. A parte del fracaso escolar, está demostrado que las personas con TDAH tienen más accidentes de tráfico. También está asociado a un mayor consumo de drogas. En los niños, el TDAH es tratado por neurólogos. En la edad adulta, por psiquiatras. El tratamiento de elección es el metilfenidato y la atomoxetina; a nivel psicológico, la mejor terapia es la cognitiva-conductual, que consiste en pautas de conducta para organizarse, estructurarse y mantener el control de la hiperactividad.
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