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Los niños ambidiestros son más propensos a padecer síntomas de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (ADHD), según los resultados de un estudio difundido en la revista Pediatrics.
Estos niños son dos veces más proclives que sus compañeros a ser causantes de riñas y también presentan más probabilidades de tener problemas con el lenguaje, indicaron investigadores del Colegio Imperial de Londres.
Según los responsables del estudio, esto podría ocurrir por las diferencias en las conexiones neuronales.
Los expertos analizaron a ocho mil niños de entre siete y ocho años del norte de Finlandia, de los cuales 87 utilizan las dos manos por igual.
Estos menores presentaban una propensión mayor que los derechos a padecer dificultades del lenguaje y a tener un pobre rendimiento escolar.
Cuando investigaron a adolescentes ambidiestros también hallaron dos veces más probabilidades de que sufrieran síntomas de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (ADHD).
Se conoce que el uso de las manos se encuentra asociado a los hemisferios del cerebro. Cuando la persona es derecha el izquierdo es el dominante, área que también está involucrada con el lenguaje.
Los científicos han sugerido que el ADHD se podría relacionar con una función más débil en el hemisferio izquierdo del cerebro.
La autora principal del estudio, Alina Rodríguez, indicó que estos resultados no se deben tomar para significar que todos los niños ambidiestros tienen problemas en la escuela o desarrollaron ADHD.
Encontramos que los niños y los adolescentes que utilizan ambas manos presentan un riesgo más alto de sufrir ese trastorno o padecer problemas con el lenguaje, aclaró.
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La presidenta de la Asociación de Niños con Síndrome de Hiperactividad y Déficit de Atención (ANSHDA), Teresa Mora, instó al gobierno a reconocer este trastorno como necesidad educativa especial y, en consecuencia, a poner los medios necesarios para prevenir el fracaso escolar entre este colectivo. En declaraciones a Servimedia, Mora señaló que ahora mismo lo que se hace en España es atención a la diversidad, pero el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) no se considera trastorno en sí mismo, añadió.
De ahí que el trato que reciben los niños con TDAH dependa de cada profesor, de su conocimiento y sensibilidad sobre este tema y del tiempo y las ganas de que disponga, apuntó Mora.
A su juicio, mientras que no se considere que el TDAH es un trastorno del aprendizaje por parte del sistema educativo y sanitario no se van a implantar medidas necesarias para ayudar a estos niños, con el desarrollo de medidas como la concesión de tiempo extra en los exámenes, el permiso para realizar descansos durante las clases o la prestación de refuerzos educativos, que en países como Estados Unidos ya se garantizan por ley.
Estas y otras propuestas aparecen en el libro Hiperactivos, que reeditado por la editorial "Lo que no Existe" tiene por objetivo combatir el alto índice de fracaso escolar entre este colectivo.
La presidenta de ANSHDA defendió la necesidad de un equipo de profesionales específico encargado de evaluar a los niños y de realizar el diagnóstico, cuyos resultados sean vinculantes y obliguen a la comunidad educativa a adoptar medidas. Ello implica que el TDAH se reconozca como necesidad educativa especial, recordó, si bien tal logro implica reformas de fondo en el sistema educativo, admitió.
Así reclamó la creación de la especialidad de psiquiatría infantil, ya que se están haciendo verdaderas aberraciones en el diagnóstico y en el tratamiento de esta enfermedad.
No se puede diagnosticar un TDAH en una consulta de cuarto de hora, criticó, y afirmó que hay casos de infradiagnóstico y de superdiagnóstico por falta de conocimiento y de tiempo.
Asimismo, Mora reivindicó una mejor formación sobre estos temas en la carrera de magisterio, pues mientras los futuros maestros no se formen en necesidades educativas especiales no vamos a avanzar.
Con todo reconoció la falta de medios y la gran diversidad a la que muchas escuelas deben hacer frente en la actualidad, y apostó por unir fuerzas en lugar de buscar culpables para resolver los problemas de los niños.
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¿Desde niño ha tenido problemas para concentrarse y organizar sus tareas? ¿se le olvidan las citas que concertó? ¿no puede estar tranquilo? ¿ha pospuesto de manera indefinida la terminación del primer capítulo del libro que le recomendaron? ¿posee el récord entre sus amigos de más accidentes automovilísticos? En pocas palabras, ¿por más esfuerzos que realice, no puede poner orden en su vida? El origen de este caos puede ser una alteración neurobiológica denominada Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH, por sus siglas en español), que se clasifica como predominantemente desatento, hiperactivo, impulsivo y mixto (el más común). Junto con miembros del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, la doctora Silvia Ortiz León, profesora titular del curso de Especialización en Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia en la Facultad de Medicina de la UNAM, participó en el desarrollo del trabajo titulado “Programa de Detección Temprana del TDAH del Adulto”. “Este problema de salud es bastante conocido en niños y adolescentes; además, está ampliamente documentado en la literatura médica; estudios reportan que su prevalencia a nivel global es de 3.3% a 5.3%; de este porcentaje, más de la mitad sigue teniendo manifestaciones clínicas en la edad adulta”, dice. La catedrática universitaria participó también en el desarrollo del denominado “Algoritmo de Tratamiento Multimodal para Adultos Latinoamericanos con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad”, cuyos resultados fueron publicados en la revista especializada Salud Mental (número uno de septiembre de 2009). “En nuestro país se reporta una prevalencia del 2%. De hecho, aunque por tradición ha sido considerado un problema propio de la infancia, varias voces especializadas en el tema comienzan a hablar del TDAH como de un trastorno crónico y sintomáticamente evolutivo”, asegura Ortiz León.
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Como saben, el medicamento más utilizado para el controvertido Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) tiene como principio activo el metilfenidato. En España, las marcas más recetadas son Concerta, Rubifen o Ritalina pero hay otra como Medikinet, menos conocida pero con los mismos impresionantes efectos secundarios: Cambios notables del estado de ánimo o la personalidad; manía; trastornos psicóticos, como alucinaciones visuales, táctiles o auditivas o delirios; palpitaciones, desmayo inexplicado, dolor de tórax, dificultad respiratoria (a veces son signos de una enfermedad cardiaca); parálisis o afectación del movimiento y la visión, dificultades para hablar (podrían ser síntomas de vasculitis cerebral). Cuando se usa durante periodos prolongados, el metilfenidato puede reducir la velocidad de crecimiento (aumento de peso y/o de estatura) en algunos niños. Trastornos psiquiátricos muy frecuentes: insomnio, nerviosismo; o frecuentes como anorexia, inestabilidad afectiva, agresividad, agitación, ansiedad, depresión, irritabilidad, anomalías del comportamiento. Podría seguir hasta casi el infinito, la ficha técnica de estos fármacos asusta. Cuesta creer que estos productos sean recetados a niños con "problemas de comportamiento". Independientemente de que puedan existir niños con verdaderos problemas de comportamiento, cuesta creer que un fármaco similar a la cocaína se recete a menores. Este tipo de preparados aumenta los niveles de uno de los mencionados transmisores, la dopamina, y por ello, como explica el presidente de la Plataforma Internacional contra la Medicalización de la Infancia, Juan Pundik, algunos han especulado que un déficit de dopamina provoca TDAH. Pero algunos fármacos que mejoran los síntomas del TDAH no influyen en los niveles de dopamina. Los estimulantes mejoran la concentración y el rendimiento físico y mental de todos los niños, no sólo de los que muestran síntomas de TDAH. FUENTE: http://www.periodistadigital.com/salud/farmacia/2009/12/29/hiperactivo-mercado-hiperactividad-drogas-legales-cocaina-nino-infancia.shtml
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Si un niño con trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) no puede controlar sus conductas agresivas, agregarle al tratamiento un fármaco para las convulsiones y la depresión maníaca podría dar buen resultado. Los médicos usan estimulantes como Ritalina (metilfenidato) y Adderal (una combinación de anfetaminas) para tratar los síntomas principales del TDAH. Pero algunos chicos mantienen la agresividad aún cuando los síntomas desaparecen, según el equipo de Joseph C. Blader, de la Stony Brook University. Los autores decidieron probar el antiepiléptico Divalproex, que reduce la agresividad en niños y adolescentes con distintos trastornos psiquiátricos. En American Journal of Psychiatry, publicaron un estudio sobre 30 pacientes de 6 a 13 años con TDAH y agresividad resistente a los estimulantes. La mitad de los niños recibió Divalproex además del tratamiento habitual para el TDAH; a la otra mitad se le administró una píldora placebo más la medicación habitual. Todas las familias recibieron una sesión semanal de terapia conductual. Tres niños abandonaron el estudio antes de tiempo o no se los pudo controlar en el seguimiento. Ocho de los 14 pacientes tratados con Divalproex tuvieron menos conductas agresivas, a diferencia de dos de 13 en el grupo tratado con placebo. El fármaco fue bien tolerado, pero algunos niños sintieron tristeza y tuvieron problemas para dormir. El estudio señalaría el camino hacia mejores combinaciones farmacológicas para el TDAH, escribieron en un editorial los doctores Hans Steiner y Niranjan S. Karnik, de la Stanford University, en California.
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El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) que se detecta en la infancia se mantiene en la adolescencia en el 65 por ciento de los casos, afectando a diversos aspectos vitales como son los resultados académicos, la dificultad para relacionarse y el consumo de tóxicos. Así, el adolescente que sufre TDAH duplica las posibilidades de ser detenido y aumenta en un 78 por ciento el riesgo de ser fumador, según las conclusiones del seminario "Crecer con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad: el paciente adolescente. Una historia multifacética", organizado por la compañía de productos farmacéuticos Lilly. Los expertos han explicado que en estos adolescentes se multiplica por cuatro el riesgo de padecer una enfermedad de transmisión sexual y se triplica la probabilidad de estar desempleado. Además en la adolescencia los síntomas esenciales del TDAH evolucionan y se muestran de manera diferente respecto a la infancia, ya que disminuye la hiperactividad en apariencia, pero lo que realmente ocurre es que el adolescente la interioriza, lo que se traduce en sentimiento de desazón interna. El déficit de atención se acentúa y se presenta con conductas de evitación o fobias ante actividades de esfuerzo cognitivo o que exijan planificación por pasos. Según el desarrollo del carácter, la impulsividad se traduce como síntoma neurótico (depresión, ansiedad) o como tendencia disocial (delitos, fugas, drogas, sexo precoz). Asimismo, en las jornadas se ha destacado el elevado factor genético de la aparición del TDAH, ya que según datos científicos actuales, es la genética la que determina que un niño desarrolle este trastorno. En concreto, cuando se diagnostica que un niño tiene TDAH, existe un 25 por ciento de posibilidades de que sus padres también lo tengan, aunque los adultos con TDAH tienen un 50 por ciento de probabilidad de que sus hijos también lo desarrollen. A pesar de ello, hay factores ambientales que modulan o agravan su situación como es el caso del consumo de tóxicos durante el embarazo (tabaco y drogas), que incrementa cinco veces más el riesgo de que el niño tenga TDAH.
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Eres la portavoz de la comunidad recientemente lanzada por McNeil Pediatrics "Madres de TDAH online". ¿Por qué participaste? A Michael se le diagnosticó TDAH cuando tenía 9 años, así que quería compartir nuestra historia con las madres de todo el país. Fue muy emocionante estar en Baltimore y hablar con una mamá de California a través de podcast. Esta comunidad de Facebook es una gran forma para las madres de poder conectar unas con otras.
Todos los niños con TDAH son diferentes. Antes de que se le diagnosticara a Michael, ¿qué tipo de comportamientos mostraba? Él estaba siempre lleno de energía. Hablaba constantemente y hacía preguntas sin parar. También tenía problemas para concentrarse en la escuela y sus profesores dijeron que no podían conseguir que interactuara durante el tiempo de aprendizaje. Siempre estaba empujando, dando codazos y empujones y siendo inquieto. Era difícil para él escuchar a menos que fuera algo que realmente cautivara su atención, así que ¡imagínate cómo era la hora de dormir!
¿Qué tipo de tratamiento tomaba? El médico de Michael le recetó un medicamento estimulante. Él sólo lo tomaba de lunes a viernes y los fines de semana y vacaciones no lo tomaba. Yo sabía que él podría beneficiarse de la medicación en la escuela. ¿Tiene algún consejo para las madres que tienen niños con TDAH? Haz una lista de tareas. Con Michael siempre había la certeza de que él sabía qué tenía que hacer antes de ir a nadar o jugar al aire libre con los amigos. Puse una lista de tareas en la nevera y le daba pegatinas cuando cumplía con sus responsabilidades. Fue una manera divertida para ayudarlo a concentrarse y sacarlo adelante.
¿Nadar ayudó a Michael a afrontar el TDAH? Los niños con TDAH necesitan normas. ¡No hay nada mejor para ello que dos líneas de carril! Además, el agua en sí tiene un efecto calmante y relajante. Creo que la piscina se convirtió en un refugio seguro donde podía liberar su energía. Pero no fue sólo la natación lo que ayudó a Michael, era encontrar su pasión y así canalizar sus energías.
Fuente: http://www.goodhousekeeping.com/family/real/deborah-phelps-interview
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